La llamada Cumbre del Clima o Conferencia de las Partes 29 (COP29) se celebró el pasado noviembre en Bakú, Azerbaiyán, una controvertida sede para la considerada más importante cita política sobre el cambio climático del mundo.
En esta convención anual líderes gubernamentales, diplomáticos, científicos especializados, representantes del sector privado, así como activistas de la sociedad civil se reunieron una vez más para afrontar los retos que el calentamiento global y la lucha contra el cambio climático plantean para el futuro del planeta.
Teniendo como objetivo limitar el calentamiento a 1,5ºC, de esta cita se esperaban además acuerdos significativos para financiar la conversión global y asegurar así un futuro sostenible. Pese a las dificultades, estos son los puntos más importantes acordados en el encuentro:
Puntos claves de la COP29
La financiación: acuerdo in extremis que aporta medios aunque no contenta a nadie
La financiación ha sido uno de los temas claves, si no el más importante, de esta cima. Si la anterior fue recordada por ser “el principio del fin de las energías fósiles”, ésta debía asegurar los fondos para conseguirlo.
El hito más importante para ello ha sido la negociación del controvertido Nuevo Objetivo Cuantitativo Colectivo (NCQG), un fondo común destinado a movilizar los fondos públicos y privados necesaria para que los países en desarrollo reduzcan sus emisiones y puedan invertir en tecnología sostenible.
La cima empezó con grandes expectativas y se ha cerrado con un consenso in extremis que se anunció como un logro, aunque también ha generado grandes decepciones.
El resultado son 300.000 millones de dólares anuales para invertir hasta 2035, una gran cifra que triplica la actual pero que, aun así, se queda lejos del billón de dólares para 2025 y 2,4 billones anuales para 2030 que esperaban los más ambiciosos, así como de los 500.000 millones que anhelaban muchas de las organizaciones ambientales asistentes.
Los fondos se destinarán a áreas claves como la transición hacia energías limpias, infraestructuras resilientes al clima, prácticas agrícolas sostenibles y apoyo a las comunidades afectadas por los desastres naturales.
Wopke Hoekstra, comisario de la acción climática de la Unión Europea defendía el acuerdo declarando: “Si la COP28 fue el inicio del final de los combustibles fósiles, la COP29 será recordada como una nueva época para la financiación climática.” Sus detractores, sin embargo, sostienen que la cifra es insuficiente y condena al planeta y a los países más vulnerables.
El mercado de carbono uniforme: más medidas de control
Otro gran hito del COP29 ha sido el acuerdo sobre un mercado de carbono uniforme, es decir, un pacto para garantizar que las reducciones de emisiones de carbono sean reales y verificables. En este sentido, Bakú sirvió para revisar el artículo 6 del Acuerdo de París, que regula la colaboración entre países para reducir las emisiones de forma eficiente y que admite la compraventa de créditos de carbono en función de sus esfuerzos para evitar el cambio climático.
El compromiso de la COP29 es procurar verificar y esclarecer esta regulación para controlar de forma más estricta este comercio y salvaguardar los derechos humanos en la consecución del cambio.
Algunos avances prometedores
Cabe destacar tres iniciativas clave derivadas de la Mesa Redonda sobre la Energía Verde celebrada en la misma convención: el Compromiso Global de Redes y Almacenamiento de Energía, que tiene como objetivo implementar 1.500 GW de capacidad para 2030, el Compromiso de Energía Verde, que promueve corredores dedicados a las energías limpias y, finalmente, la Declaración sobe el Hidrógeno, orientada a aumentar la producción limpia. Estos acuerdos son fundamentales para garantizar una infraestructura energética global capaz de soportar el aumento significativo de la capacidad de almacenamiento que será necesario, así como fomentar el acceso a la energía asequible y sostenible.
Otro hito importante es el llamado Plan de Trabajo de Bakú, un acuerdo que atañe a los países más afectados por las inclemencias del cambio climático y con el que en la COP29 se estableció como prioridad ayudarles a prepararse y afrontar estos cambios. Sin embargo, aunque se presentó el plan de trabajo, éste fue duramente criticado por no incluir el límite de 1,5ºC ni la eliminación progresiva de combustibles fósiles, un desafío que será clave en la COP30 del año que viene.
En Bakú se renovó también el Programa de Trabajo de Lima sobre Género durante al menos una década más. Este programa prioriza la igualdad en las decisiones climáticas para asegurar que las voces femeninas y también las de los jóvenes sean escuchadas en la construcción de soluciones sostenibles y globales
Finalmente, la cita COP30 en Brasil el año que viene se perfiló como vital para lograr los retos que no pudieron abordarse o concretarse en esta edición. Son especialmente significativas las medidas para la mitigación y adaptación climática, que siguen siendo urgentes y deben traducirse en resultados tangibles, y que en Brasil se centraran en la Amazonia, uno de los pulmones más importantes del planeta y punto clave asegurar un futuro global.
«El futuro del planeta depende de nuestra capacidad de actuar juntos»
Así pues, la COP29 ha conseguido avances importantes que serán cruciales, pero se quedó muy corta en aspectos clave para nuestro futuro inmediato. La acción global, coordinada, transparente y eficiente es imprescindible para mitigar los daños del cambio climático y las soluciones deben ser urgentes, factibles y medibles. En palabras de António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, “El futuro del planeta depende de nuestra capacidad de actuar juntos”
